
Saulo, el hierático. (El de la derecha)

Domínguez, el intrépido.

Yo, el del pelo limpio.

Saulo, el hierático. (El de la derecha)

Domínguez, el intrépido.

Yo, el del pelo limpio.
Disritmia circadiana (jet lag, descompensación horaria). Los viajes a través de múltiples regiones horarias alteran el ritmo circadiano normal. Debido a que la luz del sol ajusta el reloj biológico, la exposición a la luz brillante del atardecer retrasa el momento normal del sueño, y la luz del amanecer avanza el reloj biológico (el momento de dormir es más temprano de lo normal).
Entre los posibles síntomas provocados por el jet lag se encuentran:
(by Wikipedia)
Pues eso.

Jugando en la medina.

Stop.

Probándose chilabas.

Refrescándose.

Con Xauen de fondo.

Tenemos un calendario, 3 colores y 3 destinos. El juego consiste en unir cada uno de los intervalos coloreados uno de los siguientes destinos:
Piecico ya está haciendo las maletas.
Cuando estuve en Londres, me acogió Cesar. Pero las fotos que cuelgo a continuación no son de su barrio, sino del barrio donde trabaja: Mayfair. Un barrio “normalito”, nada especial. Aquí tenéis al Carlos, su hermano, posando en algunos de los comercios que hay al lado de su oficina.

Carlos en un concesionario Porsche, una tienda de yates, una tienda pianos y Piecico con una limusina.
A propósito de la peli que vi ayer (“La vida de los otros”) y del reciente viaje a Berlín, hoy toca hablar de la STASI, el servicio de seguridad de la RDA.
La Stasi (abreviatura del alemán Ministerium für Staatssicherheit, Ministerio para la Seguridad del Estado), era la principal organización de policía secreta e inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA). Creada el 8 de febrero de 1950, centraba sus operaciones en la capital, Berlín Oriental, donde tenía un extenso complejo en Lichtenberg y otros menores dispersos por la ciudad. La Stasi fue reconocida en general como uno de los servicios de inteligencia más efectivos del mundo. Fue disuelta en 1989.

Galería subterránea de la prisión de la STASI en Berlín
Allá por los años 50, la RDA (Alemania Oriental) se esforzaba en mantener a sus conciudadanos contentos y felices… y al que no se sentía demasiado a gusto con esa forma de vida (y protestaba, aunque fuera poquito) lo metían en las dependencias de esta prisión. Por ingrato.
Creo que es lo más parecido que he visto a lugares tristemente célebres como Guantánamo o los métodos de la Inquisición. Pero la diferencia es que aquí se lo aplicaban a sus propios ciudadanos y existió hasta finales de los 80, hasta la caída del muro (¡¡tenía yo 10 años, y esto estaba funcionando!!). Los presos políticos eran encerrados aquí sin procesos judiciales, sin explicaciones y sin contemplaciones. Los motivos podían ser desde presuntas conspiraciones contra el sistema, intentos de huir del país o simples conjeturas de posibles tramas contrarias al “interés del partido”.

Interior de una de las celdas. A veces tenían también un camastro de madera (sin colchón) y no les daban ningún tipo de ropa para el invierno. Algunos morían de frío allí.
Resulta llamativo que sean los propios reclusos los que hoy son los guías de la visita por la prisión, y cuando te cuentan sus historias te quedas helado, estás oyendo relatos vivos de la historia. Pues bien Jürgen (nombre inventado, no recuerdo el suyo) nos estuvo enseñando la prisión y las torturas a las que sometían a sus reclusos para conseguir acusaciones, amedrentarlos o lo que sea. El tratamiento iba desde el aislamiento absoluto durante meses sin ver a nadie más que a los carceleros, dejarles sin dormir durante días obligándoles a estar de pie continuamente o atándote a un palo enfrente de un cubo de agua, de forma que si te duermes, tu cabeza cae al cubo. También vimos celdas minúsculas donde te encerraban semanas y las iban llenando de agua, sin saber si te iban a dejar salir o no, sufriendo los olores de los excrementos y el reblandecimiento de la piel al estar tanto tiempo sumergido.
Afortunadamente, las torturas físicas (que también eran práctica común), terminaron cuando murió Stalin. Lo cual, no impidió que siguieran hasta casi los 90 torturando psicológicamente a los disidentes para conseguir información y acusaciones. A Jürgen por ejemplo lo metieron en el 82 porque una “conocida” lo acusó de estar tramando escaparse del país (cosa bien cierta, por otro lado) y estuvo allí hasta que la Alemania Occidental le compró (por lo visto era práctica habitual el “comprar” presos políticos).

El de la izquierda es el supuesto Jürgen, y esta foto está tomada en el “recinto” de paseo al cual tenían acceso 15 minutos diarios para ver el Sol. Como se puede observar también estaba aislado, con rejas en el techo y soldados apuntándote desde la muralla. Muy bucólico el paseo.
Que todo esto sea TAN reciente, da lugar a situaciones como esta otra que nos contaba Jürgen que uno de lo guías, paseando un día por un centro comercial, se encontró con una de las personas que lo torturaron que también paseaba con su familia, dando lugar a la siguiente conversación:
Y el hombre se fue.
Hoy, Jürgen se ha casado con una brasileña y ha adoptado su apellido para cortar con unos lazos familiares que rechaza. Va al trabajo en bicicleta y enseña la prisión para que este tipo de cosas nunca vuelvan a ocurrir.
P.D. Película recomendada.
Pues sí, allí estuvo él. Próximamente, la historia completa.

Por cierto, recomiendo el siguiente enlace sin fin.