Fresh banking

By carlosalbert

Llego a la oficina de ING Direct, en Madrid. 20:30 de la noche. El edificio parece una casa rural naranja, más que un banco. Y los interiores todos de estilo IKEA, mucho espacio, todo muy blanco y muy relajante, la gente sonríe… vamos que el efecto “fresh-banking” está muy conseguido.

Tras un par de vueltas, finalmente me indican quienes son los operarios que me han de atender, veo a 2 chicos vestidos con traje informal, sentados uno enfrente del otro en sendas mesas de diseño sueco y con amplios ventanales.(todo muy “fresh”).

Dan la impresión de estar de bromitas cuando yo llego y les pregunto si es allí donde atienden para abrir una cuenta naranja. Al unísono, ambos con una sonrisa mientras (de repente) parecen tener mucho trabajo, se señalan el uno al otro y me dicen:

-         Sí, es aquí, mi compañero te atenderá encantado.

Evidentemente, yo me empiezo a descojonar y les sugiero que si no soy bien recibido, tal vez sea mejor que pase en otro momento. Ambos se sonrojan, dejan todo lo que están haciendo y se levantan para ofrecerme una silla en su mesa para que me siente.

Me siento con uno de ellos, y no puedo dejar de reírme durante  todo el rato de relleno de papelotes y documentos. Él se lo toma con humor (tras el sonrojo inicial) y acabamos pasando un buen rato.

No sé si este tipo de “marketing” está preparado, pero a mí me encantó. Viva el “fresh-banking”.

2 comentarios para “Fresh banking”

  1. kik Dice:

    Bueno. esa anécdota también te podría haber sucedido en la delegación de Hacienda o en el Sindicato Vertical. Y entonces también podríamos hablar del “fresh taxing” o del “fresh faching”.

  2. juan Dice:

    Entiendo bien la parte de fresh banking pero la segunda parte que se habla de gente maja… no entiendo la relación.

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