Katiushas en el norte

By carlosalbert

Qiryat Shemona está situada al noreste de Israel, junto a la frontera con el Líbano y Siria, muy cerca de los altos del Golán. Es una ciudad muy pequeña que se ha hecho célebre por ser el blanco principal de los ataques con katiushas por parte de Hizbulá. Muchos de los 4000 cohetes que se calcula que han caído en Israel el último mes, han impactado en este pueblo, o en sus alrededores (porque, afortunadamente, los katiushas no son muy precisos). Esta ha sido una ciudad fantasma, con la gente viviendo en bunkers y más de la mitad de la población desplazada hacia el sur, huyendo de la lluvia de misiles. Ahora sus habitantes están volviendo a salir del subsuelo y retomando la vida de la forma más normal que pueden.

Pues aprovechando que parece que están todos un poco más calmados, alquilamos un coche y nos fuimos a ver cómo está el pueblo, qué nos cuenta la gente, cómo han quedado los edificios, la presencia del ejército, qué potencial de destrucción tiene uno de estos katiushas y demás. (Tranquila mamá, te aseguró que no era peligroso ;) )

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Mapa de Israel, con Qiryat Smona redondeado en rojo. (Ni Gaza, ni Cisjordania ni el Golán aparecen marcados, para los meticulosos.)

En primer lugar, decir que no nos fue fácil conseguir ver los efectos de los cohetes, y tuvimos que preguntar a la gente para que nos indicara dónde se podían ver los impactos. Yo me imaginaba una ciudad casi en ruinas y afortunadamente no es así, la mayoría de las casas están bien y la gente vuelve a estar por las calles, las tiendas abiertas y los mercados con algo de actividad. Paseando en coche por la ciudad se ven algunos tejados rotos y sobre todo en los montes de alrededor sí que se ven parcelas de vegetación quemada que seguramente será donde cayeron los cohetes. Pero enseguida llegamos al mercado, donde cayó un misil que destrozó una de las tiendas.

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Tienda de al lado del mercado.

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Detalle de la metralla en el frontal de la tienda.

Lo peor de estos Katiushas no es su potencial explosivo, que es bastante limitado. Lo peor es que van rellenos de trozos metálicos, metralla y perdigones de modo que cuando estallan esparcen todo ese cargamento por los alrededores, y si te pilla cerca… estás bien jodido. Así que se entiende bastante bien que aunque la ciudad no esté demasiado destrozada aparentemente, vivir aquí mientras no dejaban de caer decenas de estos ingenios cada día, puede ser un verdadero infierno. Imaginarse qué efecto puede tener uno de estos cohetes estallando cerca de una multitud es aterrador.

El otro impacto claro que pudimos ver fue en un edificio, en el séptimo piso. Desde la calle, se ve un agujero de 1 metro de diámetro en uno de los tabiques exteriores de la casa. Subimos al apartamento donde había estallado y pudimos entrar para verlo de cerca. El cohete atravesó la pared y supongo que esparciría toda su carga por dentro de la habitación destrozándolo todo.

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Vista del agujero desde fuera del edifcio.

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Interior de la habitación.

En definitiva, tras verlo con mis propios ojos, me sorprendió el “buen estado” en el que se conserva la ciudad que ha sido más castigada por los bombardeos de Hizbulá. Tras ver las imágenes de las calles de Beirut (las de los periódicos, pero también las de Migs que tomó las fotos él mismo), me esperaba algo similar: una ciudad casi en ruinas; y no es así. Pero por otro lado, cuando ves los agujeros que deja la metralla en las placas metálicas, en las señales, los vidrios destrozados… también me quedó muy claro que por nada del mundo me hubiera quedado yo aquí mientras llovían decenas de cohetes cada día. Digamos que la destrucción no es tan brutal, tan llamativa como lo que todos hemos visto del Líbano, pero aquí las bombas podían caer en cualquier lugar y en cualquier momento, sin ningún tipo de control ni otra motivación que la de matar lo máximo posible.

3 comentarios para “Katiushas en el norte”

  1. becairo Dice:

    Esto si que es la realidad… igualito que en Beirut….

  2. Don Gato Dice:

    Sin ningún animo de comparar, la violencia y la destrucción me merecen la misma repulsa independientemente de su “origen y tamaño”, no deja de sobrecogerme la desigual impresión que me ha causado tu testimonio y el de este otro testigo (no sé sí imparcial) presente en el conflicto…

    http://blogs.20minutos.es/enguerra/post/2006/07/25/israel-y-armas-quimicas

    Para empaparse de los horrores de la guerra, y estoy seguro de que en toda guerra todos los contendientes los cometen, véase este articulo en el mismo interesantísimo blog:

    http://blogs.20minutos.es/enguerra/post/2006/07/23/confesiones-un-soldado-israeli-2-nos-apetecia-ver-el

    Shalom.

  3. Banyuken Dice:

    Coincido con Don Gato en que es de muy mal gusto comparar la violencia y la destrucción. Es terrible afecte a quien afecte y venga de donde venga.

    Pero si te pilla cerca una bomba de racimo también estás bien jodido…

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