“Porque en seis días hizo el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y el séptimo día descansó. Por eso bendijo el Señor el día del sábado y lo declaró santo.”
Vamos a jugar a las etimologías… Shabat en hebreo puede venir de “shavat” (cesar) o de “shev” (sentarse). En cualquier caso, fue el día en el que Dios descansó después de crear el mundo, concretamente el séptimo día (en hebreo 7 se dice “sheva”). Así que tenemos un montón de posibilidades para descubrir el origen de palabras tan interesantes como “año sabático” o “sábado”.
La tradición dice que el Shabat es un día de relax, que tú te quedas en casa tocándote los huevecillos, rezando y demás actividades anti-estrés, vamos que te quedas en casa como DIOS. Ahora bien, con el devenir de los años y las diversas interpretaciones que se hacen de la Biblia, hay toda una serie de prohibiciones, digamos, anacrónicas. Lo que digo a continuación no es una coña, no todos los judíos respetan TODAS las prohibiciones, eso depende del nivel de religiosidad del individuo… pero algunos sí. Yo os voy a poner algunas de las actividades que NO se deben hacer durante el shabat.
- No se puede tocar el dinero (ni siquiera los judíos…que ya es decir)
- No se puede encender fuego (con lo que se come frío, y es un infierno para los fumadores)
- No se puede rasgar papel (esta es muy buena: antes del Shabat, hay que amontonar trocitos de papel higiénico para poder limpiarse el culo, sino…no puedes)
- No se puede caminar más de 100 pasos. (esta no está tan mal…)
- No se puede ir en coche, moto, etc… (a mí incluso por ir en bici me echaron la bulla una vez)
- Y en definitiva, no se puede realizar ninguna acción que haga trabajar a otras personas, con lo que llegamos a algunos fenómenos tan curiosos como el “SHABAT ELEVATOR”

Pablo señalando un ascensor de Shabat, en el David Intercontinental.
Aquí llegamos a una graciosa contradicción con la vida moderna, ya que se da el caso de edificios con un montón de plantas…y claro…por muy religioso que seas, no te apetece subir a pata los 45 pisos. Ahora bien, si le das al botoncito de “45th Floor”, entonces estás ejecutando una acción de trabajo con tus propias manos (con el dedó, más concretamente). Así que los rabinos, que son gente muy espabilada, se han inventado el “Shabat Elevator”, culmen moderno de la hipocresía religiosa.
La idea es la siguiente, si tu aprietas el botoncito, eso no está bien porque no estás respetando el Shabat… pero subir a pie es un rollo. Así que la solución es un ascensor que, durante TODO el Shabat, se pase el día subiendo al último piso y bajando de uno en uno… y así sucesivamente hasta que se acabe el Shabat. De esta forma, el judío religioso se puede subir al ascensor que le lleva a su piso 45, peeeeeero….no tiene que apretar ningún botoncito. Con lo que no está incumpliendo ninguna norma de Shabat. ¿No es maravilloso?
P.D. Algo positivo del Shabat es que por lo menos, el sexo es una mishva, es decir una buena acción. Vamos, que no puedes ni fumar, ni caminar ni apretar botoncitos…pero el ñaka-ñaka sí que te dejan.























