Es curioso como a un solo sitio le pueden dar tantos nombres. En España lo conocemos como el Mar de Galilea, o el Lago Tiberiades. Aquí en Israel lo llaman Kineret. El caso es que nos fuimos a pasar otro finde a casa de los padres de Hagit en el Norte y le dimos la vuelta al Lago y a las montañitas de los alrededores, aprovechándonos otra vez de su hospitalidad.
La realidad es que es muy lindo, todo llenos de colinitas verdes y el lago allí en medio. A la mayoría de la gente de aquí le encanta este paisaje, que si mira que verde está todo, que si fíjate que catarata, que si cuanta agua… Y bueno, la verdad es que sí, que está muy bien, pero yo como buen habitante de los Pirineos esto lo tengo ya un poco visto. Así que, a mí me que me dejen en el desierto, y se queden ellos con las colinitas estas.

Puesta de Sol en Kineret, con nubes incluídas.

Tampoco entre 5 conseguimos andar sobre las aguas. Y bueno, pues entonces posamos para la posteridad.

Anna, toda una reportera del “Süddeustche Zeitung”, tomando fotos desde el otro lado del lago.
Esta parte de Israel, para variar, tiene interés religioso, histórico, paisajístico y político . Aquí reclutó Jesús a sus apóstoles, estuvieron dándose (8 de 14 palabras con tilde, ahí queda eso) de leches los cruzados y hace no mucho tiempo (1967) Israel le arrebató la orilla oriental a Siria, junto con los altos del Golán. También hay que decir, que los Sirios se lo pasaban fenomenal lanzando bombas desde las montañas contra los poblados judíos de alrededor del lago.
Curiosos resulta que el mirador desde el que hicimos la mayoría de las fotos se llame “HaShalom Vista”, el mirador de la Paz, cuando fue ganado en una guerra y Siria sigue teniendo pretensiones de recuperarlo. Pero bueno, son cosas de Oriente Medio. No creo que en ningún lugar del mundo se utilice la palabra “PAZ” tantas veces como aquí, y en pocos sitios está más lejos.

En el horizonte está la paz, pero las nubes lo ocultan mientras en la tierra tengamos alambradas. Pic by Roland.

Ratatata…Kazuum. Desde aquí se ponían a bombardear a los pueblos de abajo del lago. Ahora lo tenemos ahí, de recuerdo para que los turistas nos hagamos fotos tan tontas como esta.

Ni siquiera nos hace falta un cañón para hacer el tonto… basta con una pelota y una botella de agua.

Sombra de olivos para un pic-nic campestre.

Piecico disfrutando del viaje, en compañía de Hagit y de Anna.
Escuchando: Los planetas – Super8