Hay veces que tienes grandes expectativas de un lugar, una peli, un lo que sea… y te puede decepcionar. No fue el caso de Petra. Un finde genial con Fransuá (Paco), Hagit (Isabel) y Piecico. Ya el día anterior me había estado preparando con la banda sonora de Indy, el cactus y el paquete de Camel. (regalos de esta fenomenal pareja el día de mi cumpleaños).
Los protagonistas:

Piecico. Un peluche que lleva haciéndonos compañía y dándonos fuerzas casi ya 2 años. Lo queremos con locura toda la familia. Por cierto que me dijo que os enviara recuerdos a Mar, a mamá y papá, a tita Odu y Toñon, a Saulo y la yaya Luci. Os invita a que vengais a ver Petra , que es precioso.
Aquí está tomando el sol mientras un chaval pasea con su burrito en busca de turistas.

Hagit. Rebautizada Isabel, mi hermana, para intentar camuflar su identidad israelí en un país árabe.
Haciendo de proa de Titanic en la puntita del monasterio.

Françoise. (Fransuá o Paco, depende de la pronunciación).
En la foto sale…esto….uhm… creo que hay un error técnico en la elección de la imagen.

Yo, dentro del Tesoro, con un guardia que se pasa más tiempo posando que Beckham.
Empezamos a caminar y ya resulta impresionante ver algunas de las casas/cuevas escarbadas en la roca. Y todavía no has entrado en la ciudad. Siguiendo el caminito, llegas al desfiladero famoso de Indiana Jones, 1km entre riscos de 50m de alto, y cuando se termina, te encuentras con el Tesoro. Que junto con la Gioconda y el escote de Pamela Anderson, es una de las fotos más repetidas del mundo.

Hagit y Fransuá en el desfiladero.

El Tesoro visro desde Al-Siq. Tal vez no sea la foto más original…pero mola ¿eh?

Piecico, asombrado ante la exhuberante belleza de Petra.
Conteniendo todavía la respiración, lo siguiente que queríamos ver era el Monasterio. 1 horita larga de subida por 800 escalones escavados también en roca (hay que ver estos Nabateos, como les iba lo de picar piedras) y un increíble paisaje para disfrutar de la puesta de Sol. Allí conocimos a Suleimán, un chaval beduino con el que compartimos la puesta y sabias palabras (las suyas, claro) sobre la vida, el mundo, el amor…y la leche de camello (que es el secreto por el que los beduinos tienen una descomunal potencia sexual).

Camino al monasterio, detrás nuestro están todas las montañas y el valle de lo que fue la antigua ciudad de Petra. Y al final del camino, el desfiladero Al-Siq, la única entrada a la ciudad.

Piedras, árboles del desierto y el monasterio. También cavado en la roca.

Esperando la puesta de Sol.
Y finalmente, Suleimán nos dejó bajar con él montando en sus burros (Ferrari, Lamborghini y Fiat Cinquecento eran los nombres de los asnos). Un recuerdo imborrable el hacer todo el camino de noche, sin nadie absolutamente montando en borrico. Al pasar por delante del Tesoro, con las linternas lo íbamos destapando de la oscuridad. Reviviendo la emoción de algún explorador, hace años, que re-descubrió este lugar. Realmente mágico.

El hermano pequeño de Suleimán.

Fransuá. Como se puede ver, ambos tienen similar pericia a la hora de montar en borrico.
Y esto sólo el primer día… ¡¡que queda todavía más!!. ¿Qué le sucederá a nuestro protagonista en el “Alto lugar del Sacrificio”? ¿Encontrará Piecico algún amiguito? ¿Cómo es la gente que habita Petra?…
Todo esto y mucho más en el segundo capítulo de…Piecico Nabateo. Próximamente en su web favorita.
P.D. Los Nabateos, eran los antiguos habitantes de Petra, los que construyeron la ciudad allá por los tiempos de Jesucristo (más o menos).
Escuchando: Los Planetas – Corrientes circulares en el tiempo