Que llegaron de la lejana Sefarad para ayudarme en la conquista de Tierra Santa. Diana y Rubén. Nada menos.

Dedicada a “Buttercup, the Strange”. No tiene amigos invisibles, tiene ENEMIGOS invisibles.
Uno de los miles (y miles y miles y miles) de bares que hay en Tel-Aviv, que será muy fea, pero se le coge un cariño…
La verdad es que, ya que su majestad se digna en enviarme refuerzos, podía haber reclutado un poco mejor el personal. Esta soldadesca que me traen sabrá mucho de museos, de arte y de “complejos-de-culpa-mesopotámicos” pero a la hora de la verdad, ni coger un avión. (Mientras escribo esto, todavía están en Tel-Aviv, pero espero que esta tarde consigan finalmente volverse para casita). Si es que en el fondo, lo que pasa es que les ha gustado tanto esto que han decidido perder el avión a posta. Además, “sólo” tenían 3 horas para hacer los chequeos de seguridad…

Rubén delante de la Iglesia que, según fuentes consultadas, tiene una reliquia un tanto particular. El prepucio del niño Jesús. Que, por si no lo sabíais, nació como judío, y por tanto lo circuncidaron a los 8 días, como manda la tradición.

Siguiendo con Jesucristo, aquí los tenemos recorriendo la Via Dolorosa, en dirección al Monte de los Olivos, al lado del Huerto de Jetsemaní. A falta de cruces, Rubén se prestó a tal efecto.

Y al final del camino, Monte Calvario y Santo Sepulcro. Allí los tenemos posando junto a la tumba de Jesús.
Se puede ver que, como buenos historiadores del arte, se interesaron por los aspectos más relevantes de esta visita a la Ciudad Santa de Jerusalem. Besos y abrazos, ha sido un placer.

Un vista del impresionante cementerio judío en la ladera del Monte de los Olivos. Con piedrecitas y todo.

Y desde allí, mirando a la ciudad vieja de Jerusalem. Por el camino que siguió Jesucristo, y desde una una tumba judía, se ve la piedra donde Mahoma subió a los cielos. Hoy cubierta por una cúpula dorada. Sobre lo que fue el Templo. (¡Vaya lío!).
P.D. Y además, al irse…¡Me han recogido la casa! Que majos!!!!!!
Escuchando: Los Enemigos – Nada










































