Ha sido mi primera vez al otro lado del muro. Apenas conozco nada de Palestina, así que mis impresiones son muy personales. No quiero decir la VERDAD, quiero contar lo que ví y lo que sentí.

Soldado de las Fuerzas de Seguridad de la Autoridad Nacional Palestina, vigilando la entrada a Jericó. (Un tío encantador)
Lo más relevante para mí es la amabilidad de la gente, son excepcionalmente acogedores y hospitalarios. En cualquier tienda te paran, te preguntan, se ríen…
Wellcome…Spain?? Ahh!!! Barca…Ronaldinho!!! Real Madrid!!!
I’m Mustafá!!! This is your home!!! do you want tea????
(todo esto, desde luego, a grito pelado)
Puede que sean así, y además, puede que les convenga ser así. Al fin y al cabo los visitantes en Palestina son después embajadores fuera de sus fronteras donde ellos no pueden ir. En cualquier caso, yo estoy encantado con los que conocí.

Las 2 grandes pasiones. Arafat y el el fútbol. En la pared de un bar

El árabe es el que no lleva turbante. Muy simpático, pero este era vendedor…así que no tiene tanto mérito.
Otro punto importante es el muro. Ha sido la primera vez que lo cruzo e impresiona. Es un auténtico caos de gente, taxis, coches, gritos y militares. Además,acojona un huevo. Al salir de Ramala para Jerusalem tuvimos que esperar 1 hora en el checkpoint, y vimos como unos soldados abroncaban enérgicamente a un tipo que había pinchado la rueda justo en el checkpoint (o que “le” habían pinchado la rueda, eso no lo sé). Ese mismo soldado con nosotros fue muy amable y nos dejó pasar sin problemas. Para ser justo, también hay que decir que en ese mismo punto han pillado multitud terroristas que querían pasar armas y explosivos a la zona Israelí.

Vista de Ramala cuando la “valla de seguridad” aún no se ha convertido en muro.

Imagen del muro, con un graffiti que representa un roto en el muro con una bandera palestina sobre el prado al otro lado.

Pasadizo por donde obligan a pasar a los que cruzan el muro.
Ya dentro de Ramala, fue un shock para mí el encontrarme una ciudad tan grande y en un estado tan digno. Nada más pasar el muro, puedes ver unas casas de pseudo-lujo. El centro de la ciudad presenta el típico aspecto de “caos-ciudad-árabe”, pero es muy activa y muy comercial. De hecho Pablo se compró una gabardina de cuero y hay tiendas de zapatos italianos, cafés elegantes, centros comerciales… Vamos, mucho mejor de lo que yo me imaginaba. Incluso por la calle la gente viste de una manera más informal (especialmente las mujeres) que en otras ciudades árabes como Amman.

Casas a la entrada de ramalla.
Insisto en que apenas conozco el lugar, y seguramente los alrededores de Ramalla serán mucho más pobres (como pasa en todas las ciudades) que las 4 calles céntricas que yo visité. Y que seguramente las infraestructuras de otras zonas serán horribles comparadas con las del centro. Pero lo que yo quiero transmitir es la impresión de que en Ramalla la gente coexiste con la imposición de muro de una manera muy positiva. Que viven bien, que por las tardes van a ver el fútbol y por las mañanas a hacer la compra al mercado. Yo esperaba encontrar un nivel de vida muy bajo, y lo que encontré es gente que apesar de estar semi-encerrados, tienen una ciudad que prácticamente te la podrías encontrar en Europa.

Centro de Ramalla de noche.
Por último voy a contar una historia que me ocurrió allí, en un bar donde estábamos tomando un té. El dueño, como es habitual, un hombre encantador que se reía, hacía chistes, hablaba de fútbol, nos preguntaba y nos contaba historias. En esto, que yo veo en la pared un poster con la foto de un chico y detrás, 2 metralletas cruzadas…y me acerco a preguntarle. El hombre con su escaso inglés me intenta explicar gesticulando mucho…que si “hero”… que si “martyr”… que si “Jerusalem”… que si “boom”. Y todo esto, con una sonrisa en la cara, como cuando cuentas el final de un chiste y esperas la complacencia del público. Evidentemente, yo le seguí el rollo mientras por dentro me estaba quedando vacío, dándome cuenta que (en primera persona) este hombre me estaba contando que honraba la memoria de alguien que se había ido a suicidar entre la muchedumbre de algún barrio de Jerusalem. Después en la calle, me fijé más y vi que estaba plagado de carteles del estilo, con chicos jóvenes sobre una bandera palestina y debajo metralletas y pistolas.
Hay cosas que son difíciles de entender.

La foto del chico en cuestión.(perdón por el flash)












































