Hoy voy a hablar sobre la tasa sobre transacciones financieras (FTT), o tasa Tobin (por su creador James Tobin en los años 70) o tasa Robin Hood (su popular nombre entre indignados, anti-sistema y ONGs). Os aseguro que no me va a ser fácil ya que es una de las pocas veces en las que voy a hablar EN CONTRA de la opinión del Economist (¡Anatema!).

El concepto es relativamente sencillo, vamos a ver, se trata de que cada vez que alguien realiza una transacción financiera (léase cambiar divisa o comprar/vender acciones, bonos, derivados, futuros, etc..) se penaliza con un impuesto, en general muy muy pequeño (del orden del 0.05%, dependiendo de la transacción).
El objetivo sería recaudar vía impuestos de aquellos que se lucran con las transacciones financieras, que siendo estos bancos, especuladores y demás ralea es algo muy popular, especialmente en tiempos de crisis. En particular esta tasa sería muy nociva para los “high frequency traders”, es decir, aquellos que utilizan ordenadores para generar millones de operaciones al segundo y operan a muy muy corto plazo. Últimamente, la Unión Europea está valorando esta posibilidad, e incluso Bill Gates defendió la idea en la reciente cumbre del G-20 en Cannes.
Los detractores, entre ellos mi admirado Economist, esgrimen una serie de argumentos contrarios a la aplicación de este impuesto. Algo de razón llevarán cuando una tasa parecida ya se instauró en Suecia (años 1984 a 1991) y lo acabaron quitando:
- Problemas técnicos de implementación. Si no se aplicara en todo el mundo a la vez, no tendría ningún efecto ya que las transacciones simplemente “migrarían” de Londres a Singapur o de Frankfurt a Hong Kong.
- Provocaría un enorme descenso en la “liquidez” de los mercados al reducirse drásticamente el volumen de transacciones. Esto conllevaría a que los mercados serían menos eficientes, se retrasaría el proceso de “descubrimiento de precio” y por tanto se distribuirían peor los recursos de capital (tan necesario estos días)
- Aumentaría la volatilidad de los precios, generando más inestabilidad e inseguridad en los mercados.
Así, leído todo seguido, parece que son razones de peso y mejor no discutir… que estos tíos deben de ser muy listos y lo tendrán todo pensado. Pero vamos a ir uno a uno…
- Es lógico que el Reino Unido no quiera ser el primero en dar el paso, ya que la City de Londres es uno de los principales centros mundiales de finanzas, y si les ponen un impuesto, igual se tenían que ir todos a Singapur (o vete tú a saber dónde). Pero… si investigas un poco, resulta que YA EXISTE un impuesto en transacciones financieras allí, el Stamp Duty, que viene a ser lo mismo (solo en acciones, eso sí) y que lleva aplicándose ¡desde 1808! Lo cual no ha evitado que Londres tenga esa floreciente industria financiera. Además, el 80% de las transacciones ocurren en unas pocas ciudades… bastaría poner de acuerdo a unos pocos para que una gran parte del negocio estuviera bajo control fiscal. El propio James Tobin dijo entonces que técnicamente sería difícil de implementar… pero con la actual tecnología esto sería mucho más sencillo.
- El tema de la liquidez es innegable. Si se implementase la tasa, se reduciría el número de transacciones. Pero, hay quien piensa que en la mayoría de los mercados donde se realizan estas “High Frequency Trades” el mercado sería suficientemente líquido sin ellos. Antes de la llegada de la supercomputación a las bolsas, años 80, ¡ya eran líquidas! Es más, los “High Freq” dan una liquidez ilusoria al mercado, ya que si vienen mal dadas, automáticamente desaparecen y se “seca” el mercado… (no son Market-Makers). Entonces, merecería la pena preguntarse si los beneficios de ese extra de liquidez son suficientes para compensar los posibles beneficios del impuesto.
- Y esto nos lleva al tercer punto, la volatilidad, quizá lo más importante. Aquí hay experimentos y teorías en todas direcciones. Podría ser que menos gente operando hiciera que cada operación desestabilizara más el precio (más volatilidad) pero también podría ser que si eliminamos del mercado a muchos operadores que ÚNICAMENTE están jugando a ultra-corto plazo y fijándose en el movimiento de otros como ellos (efecto manada), finalmente el mercado estuviera más cercano a la “economía real” y fuera menos volátil.
- Y por último, queda una ventaja adicional… que leí en un interesante artículo en seekingalpha (no muy sospechoso de anticapitalismo… la verdad). Con esta tasa, se dejaría de premiar con miles de millones que tu operación llegue unos milisegundos antes que otra al mercado. Con lo que todos esos cerebros (ingenieros, físicos, matemáticos…) que hoy están en los Hedge Funds desarrollando algoritmos “un poquito” más eficientes, podrían salir de allí y dedicarse a cosas que SÍ serían más productivas para la sociedad.
En definitiva, que aunque hay argumentos en contra, yo creo que la imposición de esta tasa podría ser positiva, ya que la mayor parte de la actividad económica que dejaría de hacerse en consecuencia tiene más de “apuesta” que de economía real.
Si os ha interesado os dejo aquí a modo de referencia los enlaces que he consultado.
- En particular, recomiendo este trabajo de Dean Baker del CEPR. Son solo 4 páginas!
- Varios artículos del Economist contrarios a la tasa (uno, dos, tres, cuatro)
- Financial Times… a favor!!! (vaya sorpresa. Lo comentarios ponen al columnista a caldo.)
- Seeking Alpha, también a favor.